la bolsa de plástico sobre el plato taquero
El film transparente sobre plástico de color es la patente mexicana no registrada de la economía circular callejera.

Qué viste. Platos hondos de plástico ovalado en color verde limón y azul rey, cada uno forrado a mano con una bolsa de polietileno transparente de 20x30 cm. El comensal come tres tacos de chicharrón prensado, el taquero retira la bolsa llena de grasa con un solo tirón y en medio segundo el plato base está listo para el siguiente cliente sin haber tocado una sola gota de agua.
Por qué importa. Es el epítome de la ingeniería de proceso callejera en una ciudad con escasez crónica de agua corriente en vía pública. Pero visualmente es algo más profundo: es el sello de garantía higiénica popular. El plástico transparente no esconde el plato gastado; demuestra que entre la saliva del cliente anterior y tu comida solo hay una membrana virgen e inviolable.
Qué haríamos con esto. En producciones gastronómicas, no reemplazaríamos este plato por vajilla de barro o cerámica nórdica: el reflejo de la grasa sobre el polietileno arrugado es exactamente el detonante sensorial que activa el apetito del público mexicano en pantalla.
Puesto de tacos de guisado El Papi, Eje Central esq. Victoria, Centro Histórico, CDMX